La hemodiálisis es una de las técnicas que se pueden utilizar como sustitutivas de la función renal normal. Se considera falla renal (estadio 5 de la enfermedad renal crónica) a la falla global, irreversible de la función renal que pone en riesgo la vida y que no es controlable con tratamiento médico.
La hemodiálisis sustituye la función renal mediante procesos biofísicos de difusión, convección y ultrafiltración que permiten intercambiar agua y otras sustancias a través de una membrana semipermeable artificial o natural.
Este procedimiento permite restablecer las condiciones clínicas y paraclínicas compatibles con una vida activa libre de síntomas de uremia. El objetivo es obtener un equilibrio biológico y mantener un bienestar psíquico y físico que permita una buena calidad de vida.
La rehabilitación sicosocial es una condición fundamental para el éxito de este tratamiento.
Además de la hemodiálisis existen otras técnicas sustitutivas de la función renal cubiertas por el Fondo Nacional de Recursos: el trasplante renal y la diálisis peritoneal. Si bien todas las técnicas deben ser consideradas, no todas son aplicables en todos los pacientes dependiendo de sus condiciones particulares.
En el caso de la hemodiálisis, el tratamiento requiere la conexión periódica del paciente a un equipo que realiza la función de filtración y depuración de la sangre. En general, los planes de tratamiento son de 12 horas semanales distribuidas en 4 horas 3 veces a la semana.
La mayor parte de los pacientes alcanzan una buena adaptación a este tratamiento y es posible realizarlo en días y horarios que afecten lo menos posible las actividades.
 
 
 
RECOMENDACIONES PARA EL ESTUDIO Y TRATAMIENTO DE LA ANEMIA DE LA ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA
 
 
 
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